miércoles, 27 de octubre de 2010

Como crear una ecosfera

Imagen EcoesferasHace algunos años realicé diferentes pruebas para conservar pequeños ecosistemas cerrados que fueran más o menos autosuficientes, sin ningún mantenimiento. Empecé con tarros de cristal herméticos, agua de una charca, algas filamentosas y pequeños ostrácodos (crustáceos); la cosa funcionó con éxito y aún tengo uno de ellos funcionando perfectamente después de 3 años. Pienso que la idea que os propongo es interesante, pues aprenderemos algo de cómo funcionan los ecosistemas, sus flujos de materia y el equilibrio químico del agua.
Ya la NASA desarrolló como experimento científico en sus viajes al espacio lo que denomino una “Ecoesfera”. Se trata de una esfera cerrada que recrea un ecosistema mínimo, en el que hay productores primarios (plantas o algas), consumidores primarios (microorganismos) y consumidores secundarios (por lo general gambas y crustáceos de pequeño tamaño). Dentro de esta esfera hay un sustrato y un medio, en este caso el agua, con una parte gaseosa. La idea es que la “ecoesfera” pueda generar todos los ciclos bioquímicos imprescindibles para el desarrollo y mantenimiento de la vida de forma independiente del exterior, al menos en parte, ya que la energía que utiliza el sistema sí que procede del exterior.
El ciclo que se desarrolla en una “ecoesfera”, contado de manera muy resumida, es el siguiente: la luz del sol, o de otras fuentes de iluminación, aporta la energía necesaria para que algas y plantas se desarrollen a un ritmo lento; a su vez esta generación de materia vegetal posibilita que se desarrollen microorganismos como protozoos y animales diminutos; a su vez, estos microorganismos y sus productos constituyen el alimento, junto con las algas y las plantas de la esfera, para otros consumidores secundarios. En teoría, esta esfera llegaría a alcanzar un equilibrio ecológico, donde las entradas de materia-energía serían iguales a las salidas.
Estas “ecoesferas” se comercializaron hace unos años, pero estos artilugios alcanzan en el mercado valores muchas veces exorbitantes, fuera del alcance del comprador medio. La clave de su éxito es que no necesitan mantenimiento (en realidad sí lo necesitan pero es mínimo).
El funcionamiento de una “ecoesfera” es realmente simple, hay que procurar que la “ecosfera” esté en contacto con la luz y a una temperatura adecuada que puede variar entre los 10 y los 28º C, como en cualquier acuario. Con esto nos aseguramos de que las plantas y algas se desarrollarán bien en su interior. Si este paso funciona, los demás niveles se regularán por sí mismos (si hay mucha producción de algas, se generarán muchos microorganismos; si la producción baja, el crecimiento de microorganismos se estancará o la población disminuirá, etc.)

Cómo lo haces: 

Imagen Eco-boteLa construcción de una “ecosfera” casera es bastante simple si disponemos de los materiales adecuados. En este caso os voy a enseñar cómo hacer un “eco-bote” (pues realmente, y como veréis, no es propiamente una esfera) utilizando un bote de vidrio con su tapa incluida. El funcionamiento a nivel práctico de un bote de cristal cerrado es el mismo que el de una “ecoesfera” comercial; simplemente podrá ser quizá menos estético, aunque tampoco tiene por qué ser así, como podéis ver en las ilustraciones. Lo que sí es fundamental es que la tapa cierre herméticamente y que el cristal sea lo más nítido posible, ya que de lo contrario no conseguiremos el efecto deseado.
El volumen en una “ecoesfera” no es importante; podemos hacer una desde medio litro hasta el tamaño que queramos o podamos. El funcionamiento es el mismo independientemente del volumen. En lo único que va a influir es en los organismos que podamos meter dentro.

√ Una vez tenemos nuestro bote (también sirven los de mermelada, encurtidos, de conservas en general, etc.) colocaremos el sustrato que queramos; la mejor elección es arena o gravilla muy fina. Colocaremos sustrato hasta llegar aproximadamente al 5% de la altura del recipiente (1-2 cm). Podemos poner alguna piedrecita de pequeño tamaño a modo de decoración pero sin sobrecargar el bote.

√ Una vez tenemos el sustrato y la decoración, podemos introducir alguna planta o musgo acuático. Debemos tener en cuenta que al ser un sistema cerrado las plantas se desarrollarán muy poco, prácticamente nada, llegando a estancarse su crecimiento, por lo que, una vez colocadas, seguramente permanecerán igual durante meses (al menos nosotros no advertiremos su crecimiento). No debemos preocuparnos por la proliferación de algas en el cristal ya que al competir con las plantas por los recursos no llegarán a colonizarlo todo, además de que los nutrientes en el agua serán muy escasos.
√ Una vez que tenemos claro el diseño que queremos para nuestro pequeño ecosistema, simplemente debemos llenarlo de agua hasta el 90% aproximadamente. El dejar un 10% de volumen de aire favorece los ciclos de intercambio gaseoso de oxígeno, CO2 y nitrógeno entre el agua y esa capa de aire; esto es algo fundamental. El agua de llenado es muy importante. Evidentemente no puede estar clorada porque, al ser un sistema cerrado, el cloro nunca se evaporaría y tendríamos un bote muy bonito pero sin prácticamente ninguna vida en él. Tampoco debe ser agua embotellada porque no contiene microorganismos. Lo mejor es utilizar agua de una charca o de un estanque, ya que contendrá cientos de especies de microorganismos (bacterias, protozoos, hongos, algas, etc.) y consumidores primarios (cyclops, ostracodas, daphnias, etc.) Del mismo modo ese agua ya aportará algunos nutrientes al sistema (materia orgánica, nitrógeno, fósforo, calcio…)


√ Es aquí donde debemos elegir los bichitos que vamos a introducir. No es necesario decir que su cantidad será muy reducida. Por ejemplo, en un bote de mermelada de 300 ml sólo cabría una gambita roja, por ejemplo, o un par de planorbis, o un grupo de daphnias, etc. Debemos tener claro que en este acuario no vamos a reproducir animales, sino simplemente a mantenerlos; por eso, lo llamativo del artilugio es que su funcionamiento no requiere prácticamente ninguna atención y que lo podemos desplazar de un lado a otro con relativa comodidad. No debemos pretender montar un acuario con varias especies reproduciéndose, porque es directamente imposible. Éste es un curioso experimento, que podemos colocar en una mesa cerca de una ventana, o en una clase de un colegio para que todos los niños lo vean.Caracoles acuáticos


√ Una vez que esté montado, cerraremos la tapa. Colocamos la “ecoesfera” cerca de una fuente de luz solar, pero que no incida directamente en el cristal porque se calentaría y cocería literalmente todo lo que hubiera dentro. Una vez hecho esto, nos “olvidamos” de ella… ya no hay que hacer nada más, ni echarle comida, ni nada de nada. El sistema se regulará solo. Si se produce una bajada en la acidez del agua (PH) el sistema lo estabilizará hasta su punto de equilibrio. Una vez alcanzado éste, las variaciones serán prácticamente nulas. Este sistema se puede prolongar mucho en el tiempo; si se hace bien, incluso varios años. Si con el tiempo muriera algún pequeño crustáceo, podemos dejar que se descomponga, ya que aportará nutrientes al sistema, con lo cual habrá un desequilibrio puntual que se corregirá antes o después gracias a las bacterias y las plantas.
Es muy recomendable realizar esta experiencia para entender mejor cómo funciona un ecosistema acuático. 

Qué necesitas: 
√ Para su fabricación únicamente necesitamos un bote de vidrio con su correspondiente tapa. Además, con este método podremos abrir y cerrar el recipiente, así que en cualquier momento podremos reiniciar nuestra “ecoesfera”, cosa que con las comerciales resulta imposible. Cuanto más lisas y rectas sean las paredes del bote, mejor, ya que así evitaremos el efecto de lupa o de deformación, producidos por la curvatura del vidrio.
√ Sustrato (la mejor elección es arena o gravilla muy fina)

√ Materiales decoración: Alguna piedrecita

Musgos o plantas acuáticos
√ Agua de estanque o charca
Datos recopilados de la web agenda viva